Vladímir Putin busca retener el poder hasta el 2030 en una nueva contienda electoral. Con la muerte en prisión de Alexéi Navalni y la imposibilidad de registrarse del candidato por la paz, Boris Nadezhdin, se ha quedado sin rivales que puedan hacerle sombra.

El presidente ruso Vladimir Putin obtendrá, salvo una gran sorpresa, un nuevo mandato de seis años en las elecciones presidenciales que se celebrarán del 15 al 17 de marzo.

Como de costumbre los comicios se celebrarán sin oposición real ya que los potenciales rivales de Putin sufrieron muerte, cárcel o exilio, como Alexéi Navalni, fallecido a mediados de febrero en una prisión.

A continuación, la situación de los principales opositores rusos.

MUERTO EN PRISIÓN
Principal crítico de Vladimir Putin durante más de una década, Alexéi Navalni fue acosado, envenenado y encarcelado. Finalmente murió el 16 de febrero, con 47 años, en una colonia penitenciaria del Ártico, donde cumplía una condena de 19 años por «extremismo».

Sus partidarios y muchos dirigentes occidentales culparon a Putin de su muerte, que algunos calificaron de «asesinato», tras tres años en prisión.

Antiguo abogado moscovita, este activista anticorrupción sufrió un grave envenenamiento en 2020, del que culpó al Kremlin. Cuando regresó a Rusia, en enero de 2021, tras curarse en Alemania, fue inmediatamente detenido.

Su viuda, Yulia Navalnaya, que vive exiliada en el extranjero, prometió continuar la lucha de su marido y llamó a los rusos a «unirse» contra Putin.

ASESINADOS
El ex viceprimer ministro Boris Nemtsov se convirtió en uno de los principales detractores de Putin en la década de 2000. Menos de un año después de oponerse a la anexión de Crimea, Nemtsov fue asesinado en febrero de 2015 con cuatro balas en la espalda en un puente a pocos metros del Kremlin. Tenía 55 años.

Sus partidarios acusan al dirigente checheno Ramzan Kadirov de haber dado la orden, lo que él niega.

Cinco chechenos fueron condenados por este asesinato, sin que se identificara oficialmente al autor.

Diez años antes, en octubre de 2006, la periodista Anna Politkóvskaya fue asesinada en el vestíbulo de su edificio en Moscú. Integrante de la redacción de Novaya Gazeta, principal medio de comunicación independiente del país, había documentado y denunciado durante años los crímenes del ejército ruso en Chechenia.

ENCARCELADOS
Otros opositores están encarcelados, como Oleg Orlov, figura de la defensa de los derechos humanos y de la emblemática ONG Memorial, condenado a fines de febrero a dos años y medio de cárcel por condenar la ofensiva rusa en Ucrania.

Vladimir Kara Murza, de 42 años, un veterano opositor, afirma haber sobrevivido a dos envenenamientos. En abril de 2023 fue condenado a 25 años de cárcel en un juicio a puerta cerrada, por difundir «información falsa» sobre el ejército ruso.

Ese mismo mes, Ilia Iachin, de 39 años, fue condenada en apelación a ocho años y medio de cárcel por haber denunciado «el asesinato de civiles» en la ciudad ucraniana de Bucha, cerca de Kiev, donde el ejército ruso fue acusado de atrocidades, lo que Moscú niega.

El opositor nacionalista Igor Guirkine, de 53 años, excomandante separatista prorruso en el este de Ucrania que se convirtió en crítico de las autoridades rusas, fue condenado en enero a cuatro años de prisión.

Dos allegadas a Navalni, Lilia Chanicheva y Ksenia Fadeieva, purgan penas de cárcel por «extremismo».

Según la ONG Memorial, hay más de 250 «prisioneros políticos» en Rusia actualmente.

EXILIADOS
La mayoría de los principales opositores que permanecen en Rusia están encarcelados. Los demás huyeron o se exiliaron, como el excampeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, incluido el 6 de marzo de 2024 en la lista de «terroristas y extremistas».

Mijaíl Jodorkovski, exmagnate del petróleo, pasó diez años en la cárcel por haberse opuesto a Putin a principios de los años 2000.

Después de su liberación en 2013, el exoligarca se instaló en Londres, desde donde financia plataformas de oposición.

Muchos partidarios de Navalni abandonaron Rusia en los últimos años, empujados por la brusca aceleración de la represión desde la ofensiva en Ucrania en febrero de 2022.

Rusia también aumenta la presión sobre los disidentes en el exilio. En febrero se abrió una investigación en Rusia contra el escritor Boris Akunin, exiliado desde 2014 en Londres, por «difusión de informaciones falsas» sobre el ejército y «llamamiento al terrorismo».

«AGENTES DEL EXTRANJERO»
Otro castigo contra los opositores consiste en designarlos como «agentes del extranjero».

Fue el caso en febrero de Oleg Orlov, del ex primer ministro exiliado Mijaíl Kasianov y del redactor jefe de Novaya Gazeta, Dmitri Muratov.

Pilar de la defensa de los derechos humanos en Rusia, la ONG Memorial, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2022, fue disuelta por la justicia rusa a finales de 2021 por haber violado la ley sobre los «agentes del extranjero», que impone estrictas obligaciones administrativas.

La justicia rusa ordenó también la disolución de varias asociaciones con opiniones críticas como el Centro Sájarov en agosto de 2023 y anteriormente con el Grupo Helsinki de Moscú y el Centro Sova. (AFP)

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